Del libro “Cuentos para niños sobre las aves de Chile"
Se sentía nervioso, tiritaba, húmedo y congelado en la rama. Había sucedido una vez más .Otra vez los picotones y aletazos habían caído sobre su niñez de pájaro. No podía gritarlos como hubiese querido, no tenía palabras, no sabía como. Por eso encimaba a su madre, quería apegarse a ella, besar su espalda. Temía el abandono, el rechazo.Los golpes habían ido subiendo de tono, poco a poco comenzó el castigo. Y frente a ello, su cuerpo y su mente comenzaron a cambiar. Allá afuera nadie podría entender que cuando arremetía contra las cosas, en esos cambios de ánimo repentinos, estaba gritando su orfandad, estaba pidiendo ayuda desde el silencio de sus cortos años. Su edad dificultaba el pensar de otro modo que no fuese, con la tristeza y de allí a la agresividad. Que raro era ver como era juzgado, por sus mayores, sin que advirtieran que era la víctima del maltrato. Les escuchaba hablar sobre él, no podía entender todo, muchas palabras carecían de significado para su cabecita temprana.Así pasaban los días y arreciaban los golpes. Sabía- la intuición es al fin, el arma de los huérfanos- que también su madre estaba distinta, le dejaba solo a ratos y el gritaba y lloraba. Otras lo golpeaba por no ordenar sus juguetes, esas maderas toscas y coloridas. Allí en la inmensidad de ese lugar estaba condenado a recibir castigos sin que fueran advertidos por nadie.Maltratar un gorrión es perverso. No hay justificación posible para abalanzarse sobre la diminuta figura y asestarle rudos golpes. Así crecía con las huellas del agravio en su carne pero por sobre todo en su mente. Reaccionaba furioso frente a las cosas, era la única manera de desahogar su quebranto. Ambas vidas la de él y de su madre estaban unidas increíblemente por la ternura del nacer y el drama de vivir.Debía recibir cariño, vuelos, aires, cielos para sus alas. Debería vivir rodeado de afectos, de amor, de respeto. Eso lo recibían todos sus amigos, pero a él le había tocado un crudo destino. Se quedaba extasiado con un muñeco de trapo entre las manos, deshecho como su mente ante ese asombro. A ratos quebraba objetos, repetía entonces la actitud dislocadas de su progenitora.Llegaban las fiestas y a ellas asistía, disfrazado de nube, de pastor, de rama. Las otras aves pequeñas rebosaban alegría, y por algunas horas olvidaba su cruz, corría, bailaba y dibujaba mejor que todos, pero tras su mirada el color del dolor borroneaba sus pupilas. Los pájaros adultos no podían darse cuenta de su fragilidad al verle actuar alborotado y ágil, eran sus recreos de gorrión maltratado, de avecilla fina hecha trizas por la mano artera.No podían entender que los pequeños juegan, se estrellan contra los árboles, dispersan objetos, rehuyen la sopa a veces, reclaman un dulce o un libro. Cómo no entender que un gorrión llora, grita, se retuerce y se aferra a su madre. De qué plumaje estaban hechos que no tenían paciencia, que no comprendían su desesperación, su dolor, su miedo.2Tata Gorrión alzó sus ojos al cielo, sintió el olor de la lluvia que se hallaba lejos, escarbó el tronco vencido y dijo- ¿Que pasa con tu hijo?- la madre gorrión intentó esconder la cabeza, hizo un gesto y prosiguió picoteando la hoja. Tata voló hasta posarse a su lado y repitió la pregunta:-Dime ¿Que pasa con tu hijo?-Está muy irrespetuoso. Tira los juguetes y da de puntapiés a las cosas.-¿Y a qué crees se deba esto?- No sé, salió así. No es como otros iguales a él.-¿Es que los hijos deben ser iguales a los demás?-Es que este es muy molestoso, a veces me dan ganas de matarle-¿Matarías a tu hijo?-Es una forma de decir, pero me saca de quicio-Es muy pequeño todavía, es ahora cuando debes enseñarle con amor-A veces creo que está mal de la cabeza-¿Porque alborota todo a su paso?-No me hace caso, quiere andar encima de mí, es asfixiante-Y eso, es motivo para descargar en él tu ira-Yo no descargo en él mi ira, le doy unas palmadas porque no hace caso y….-¿Sólo unas palmadas? Anda vamos, dime que te pasa a ti-Nada, es sólo que…-¿Estarías mejor sin él, no? Así podrías volar lejos, conocer otros lugares-Bueno, lo he pensado, a ratos me tiene loca y quisiera huir-Entonces crees que sin él serías libre, de allí los golpes-No, es decir, un poco…estoy muy confusa-Escucha, un hijo es una bendición.-Estoy enferma de querer inculcarle buenos modales-Y cuáles serían esos según tú-Que escuche, que se esté quieto, que no moleste-Tú no quieres un hijo, quieres una piedra-Si usted viviera con él pensaría distinto-¿He vivido con muchos hijos, soy un viejo, lo olvidas?-Sí, pero ser madre es muy distinto-Tal vez, pero debes saber que adonde vayas llevaras tu mente así que no cambiarás mucho, sólo el paisaje. Además si no nos hacemos responsables de lo que hemos concebido, como aprenderemos a amar. El criar un hijo es una tarea maravillosa. Verle andar, hablar, colorear el cielo, nos da vida. Un hijo es nuestra eternidad.-No sé, estoy cansada. No me deja hacer las cosas que quiero.- Estás usándolo para justificar tu pereza, y lo castigas injustamente haciéndole un daño irreparable. Si lo deseas vete, anda tras las fantasías que proyecta tu mente.- No, tampoco deseo perderlo del todo.- Has de saber que no se puede estar bien con Dios y con el diablo. Te quedas y amas a tu gorrión maltratado. O vuelas muy lejos que ya sabremos darle el respeto que merece.3Un gorrión maltratado se haya en cualquier parte, desmayado y caído entre sus propios padres.No podemos tapar el sol con los dedos. O hundir nuestra cabeza en la ardiente arena. Hay que salir al día vestido con el traje, amplio de la bondad, planchado por los años.Debemos sumar miradas y hundirlas entre las casas, separando el trigo de la paja que hiere, alertas y propuestos a sembrar la esperanza allí donde un gorrión se queda sin auroras.Donde un niño gorrión, donde un gorrión niño, ve truncado sus años de correr por los parques, de aspirar el perfume de las flores silvestres, de recibir un beso salado por las lágrimas.Que cante ese gorrión, que transite los días, amparado en los sueños y el amor de su casa. Que juegue y desordene los soldados de palo, los peluches azules, los globos amarillos. Que sonría de veras ante un tren que parte, ante una golondrina, un naipe y una estrella. Que goce con los tiernos caballos de la tarde y navegue sediento en bajeles de luz.Que vivan los gorriones que inundan los parques, que persiguen estrellas, que desordenan la nada. Que vivan con sus padres, con sus tíos y abuelos, con la nana más dulce que pueda imaginarse. Pero que nadie levante su mano sobre el rostro de este pájaro niño que necesita calma, que requiere universos en paz y sin estruendos, que necesita lunas que dan sobre el estanque.
domingo 6 de septiembre de 2009
domingo 27 de mayo de 2007
Oscar, mi niño, ha muerto
No se qué rayo despedazó tu frente y la partió como un leño; así, tan acostumbrado a la bofetada cobarde, al mandoble de la furia. Apenas te sostenías en tus pies desnudos y ya bebías la cicuta del desamor, la hiel de los días desordenados en la sucia baraja de tus padres.
¿Para qué entonces traerte a este mundo- cárcel para tu risa pequeña y breve?
¿Por qué dos cuerpos se enmadejaron y de ahí rodaste como un beso frío que se olvida en los vestíbulos?
En la medianoche de un lunes 21 de mayo huiste por fin de las golpizas y regresaste al Dios de los niños.
Déjame besar entonces las heridas de tu cuerpecito quemado por la nada. Muchos quisiéramos sostener tu infancia entre los dedos y depositar en tu frente todo el amor del mundo. Pero tus tres años de vida, fueron tres años de muerte. Ni siquiera te enseñaron la noche y sus estrellas; el sonido de la lluvia arrebujado en el vientre de la mujer; no aprendiste la ternura de una mano que roza tu pelo y dibuja una caricia; no sentiste el amor rondar tu sueño.
Había chacales merodeando tu edad de almíbar. Chacales acechando tu recreo sin juguetes, tu canción sin silabas, tu desayuno de arena. ¿Cuántas veces alzaste los ojos sin entender por qué ese hombre que vivía bajo tu techo te traía el dolor? Divisabas a esa mujer darte la espalda luego de los golpes.
Oscar, mi niño, ha muerto. Y miles sentimos arder nuestro corazón por permitir semejante crimen.
Esta patria debería dolerse de tus llagas de ángel, de tus costurones en la piel de niño maltratado.
Caíste sin conocer nada más que ese patio de arena, las tablas donde amurallaban tu inocencia, la poltrona donde soportaste la tortura. Bebiste la leche con lágrimas de tu orfandad tremenda. Mientras la vecindad del horror permanecía sorda y muda a tus llantos eternos.
Un niño muerto a golpes, es la vergüenza más tremenda de nuestra sociedad. De esta patria sumida en la miasma televisiva.
Oscar esperó siempre. Los golpes, el plato amargo, la caricia ajena. Y después de muerto siguió esperando un pequeño cajón para escapar por fin de la tortura de sus progenitores.
Allí llegó un hombre de verdad que canceló el ataúd que no supieron regalar los poderosos. Y el niño muerto en Colina lo llevaron a enterrar a Valparaíso. Tal vez para que su alma recorra por fin el mar y sus gaviotas, y su piel reciba el beso del sol, sobre el océano.
25/ 05/07
¿Para qué entonces traerte a este mundo- cárcel para tu risa pequeña y breve?
¿Por qué dos cuerpos se enmadejaron y de ahí rodaste como un beso frío que se olvida en los vestíbulos?
En la medianoche de un lunes 21 de mayo huiste por fin de las golpizas y regresaste al Dios de los niños.
Déjame besar entonces las heridas de tu cuerpecito quemado por la nada. Muchos quisiéramos sostener tu infancia entre los dedos y depositar en tu frente todo el amor del mundo. Pero tus tres años de vida, fueron tres años de muerte. Ni siquiera te enseñaron la noche y sus estrellas; el sonido de la lluvia arrebujado en el vientre de la mujer; no aprendiste la ternura de una mano que roza tu pelo y dibuja una caricia; no sentiste el amor rondar tu sueño.
Había chacales merodeando tu edad de almíbar. Chacales acechando tu recreo sin juguetes, tu canción sin silabas, tu desayuno de arena. ¿Cuántas veces alzaste los ojos sin entender por qué ese hombre que vivía bajo tu techo te traía el dolor? Divisabas a esa mujer darte la espalda luego de los golpes.
Oscar, mi niño, ha muerto. Y miles sentimos arder nuestro corazón por permitir semejante crimen.
Esta patria debería dolerse de tus llagas de ángel, de tus costurones en la piel de niño maltratado.
Caíste sin conocer nada más que ese patio de arena, las tablas donde amurallaban tu inocencia, la poltrona donde soportaste la tortura. Bebiste la leche con lágrimas de tu orfandad tremenda. Mientras la vecindad del horror permanecía sorda y muda a tus llantos eternos.
Un niño muerto a golpes, es la vergüenza más tremenda de nuestra sociedad. De esta patria sumida en la miasma televisiva.
Oscar esperó siempre. Los golpes, el plato amargo, la caricia ajena. Y después de muerto siguió esperando un pequeño cajón para escapar por fin de la tortura de sus progenitores.
Allí llegó un hombre de verdad que canceló el ataúd que no supieron regalar los poderosos. Y el niño muerto en Colina lo llevaron a enterrar a Valparaíso. Tal vez para que su alma recorra por fin el mar y sus gaviotas, y su piel reciba el beso del sol, sobre el océano.
25/ 05/07
domingo 22 de abril de 2007
ARTISTAS INVISIBLES
Lo que planteó Silvio Rodríguez no es nuevo. En las publicaciones que editamos como “Peña Javiera” en 1975; en la “Revista Cantoral” del 84, hasta “Gente de Música” órgano informativo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Música SITMUCH, siempre hemos exigido que los artistas extranjeros que vienen a Chile deben hacer una presentación gratuita. Eso es ley en México y lo ha sido en otros países latinos.
Pero nosotros “artistas invisibles” para la mayoría de los medios de comunicación, no somos escuchados. Espero que ahora con lo acontecido al trovador cubano, los parlamentarios fanáticos de los rostros televisivos, se ocupen del tema. Y los que no pueden pagar entradas de 40, 100 y 200 mil pesos- vale decir dos tercios del país- tengan la posibilidad de acceder a música de buena factura, para escapar un poco del bombardeo diario de la basura mediática.
Chile se ha transformado en un cementerio de elefantes, pero sin los colmillos de precioso marfil. Veteranos artistas - pocos de ellos formidables como Tom Jones- vienen atraídos por millonarios contratos y la ausencia de leyes de protección al músico nacional que transforma a este país en un paraíso para el extranjero .Aquí las entradas a conciertos son más caras que en Buenos Aires o Sao Paulo. Por eso estalla nuestra enérgica protesta por el despido de músicos chilenos de la orquesta filarmónica y su reemplazo por extranjeros. Por eso denunciamos la censura y listas negras que existen en el Festival de Viña del Mar donde la competencia de canciones ha sido jibarizada y empobrecida.
Un problema descomunal son los músicos y escritores autoeditados. Si no pertenecen a una capilla política son marginados y sus obras desconocidas. Deben salir al día consignando libros y discos en escaparates lejanos al oyente o al lector. Las cadenas de música no alientan al compositor esforzado, ni las editoriales al escritor pobre. ¿Dónde poner nuestras obras? , Tal vez el sistema piense que podríamos comernos los libros y discos y dejar de molestar a los pontífices de la modernidad. Cada comuna debería tener ferias abiertas al talento sin apellido político.
Resulta entonces un imperativo ético que las organizaciones de músicos, escritores y artistas se unan en torno a una coalición mayor, aunque solo sea para tratar este tipo de problemas. Debe ser una instancia gremial de fuerza y acción que termine de una vez por todas con este tipo de anomalías y atropellos. Sin esta herramienta que puede y debe abrir muchas puertas, seguiremos viendo pasar la procesión, sin el santo ni la limosna y más invisibles que nunca.
Pero nosotros “artistas invisibles” para la mayoría de los medios de comunicación, no somos escuchados. Espero que ahora con lo acontecido al trovador cubano, los parlamentarios fanáticos de los rostros televisivos, se ocupen del tema. Y los que no pueden pagar entradas de 40, 100 y 200 mil pesos- vale decir dos tercios del país- tengan la posibilidad de acceder a música de buena factura, para escapar un poco del bombardeo diario de la basura mediática.
Chile se ha transformado en un cementerio de elefantes, pero sin los colmillos de precioso marfil. Veteranos artistas - pocos de ellos formidables como Tom Jones- vienen atraídos por millonarios contratos y la ausencia de leyes de protección al músico nacional que transforma a este país en un paraíso para el extranjero .Aquí las entradas a conciertos son más caras que en Buenos Aires o Sao Paulo. Por eso estalla nuestra enérgica protesta por el despido de músicos chilenos de la orquesta filarmónica y su reemplazo por extranjeros. Por eso denunciamos la censura y listas negras que existen en el Festival de Viña del Mar donde la competencia de canciones ha sido jibarizada y empobrecida.
Un problema descomunal son los músicos y escritores autoeditados. Si no pertenecen a una capilla política son marginados y sus obras desconocidas. Deben salir al día consignando libros y discos en escaparates lejanos al oyente o al lector. Las cadenas de música no alientan al compositor esforzado, ni las editoriales al escritor pobre. ¿Dónde poner nuestras obras? , Tal vez el sistema piense que podríamos comernos los libros y discos y dejar de molestar a los pontífices de la modernidad. Cada comuna debería tener ferias abiertas al talento sin apellido político.
Resulta entonces un imperativo ético que las organizaciones de músicos, escritores y artistas se unan en torno a una coalición mayor, aunque solo sea para tratar este tipo de problemas. Debe ser una instancia gremial de fuerza y acción que termine de una vez por todas con este tipo de anomalías y atropellos. Sin esta herramienta que puede y debe abrir muchas puertas, seguiremos viendo pasar la procesión, sin el santo ni la limosna y más invisibles que nunca.
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